Somos Silvia y Gerardo. Hace 15 años, recién casados, nos fuimos a vivir a Alemania y allí, a la orilla del Rhin , descubrimos uno de los mejores legados que los Romanos dejaron por su paso en tierras germanas: el vino. Nos gustaban mucho los nerviosos vinos Riesling del Rheingau y los amigables vinos blancos de Franken. Los del Mosela a veces eran un poco dulces para nuestro gusto, pero encontramos varias sorpresas agradables. Y cómo olvidar pues, nuestro mayor descubrimiento enológico en Alemania: el Icewein, ese néctar espeso de destellos dorados que se degusta sólo o con un postre.
Pero bueno, luego quisimos conocer vinos de otras regiones y fue así que nos adentramos en la Galia de Asterix y Obelix, para iniciar un love affair con los vinos franceses que aún no termina sino que por el contrario, continua vigoroso. Recordamos la inocencia con que nos aproximamos a los serios vinos de Bordeaux. Saint-Emilion, Médoc y Margaux eran tan solo unos nombres de algunas de las variedades de vinos tintos que nos cautivaron. Pero faltaba mucho más por experimentar. Faltaban los vinos de la Borgoña, del Loire, de la Alsacia.
Después de una breve aventura con los vinos Italianos y Españoles, nos volvimos un poco exóticos, y sin remordimientos nos dimos a la tarea de presentarnos con los vinos suizos y los austríacos (Icewein de nuevo!) pero también con los húngaros, con los luxemburgueses y con los eslovenos. Ah, el viejo continente, tan lleno de sorpresas agradables!
Regresamos a El Salvador, y si bien estábamos conscientes que dejábamos atrás aquella fuente inagotable de ambrosía enológica, no estábamos conscientes de que acá nos esperaba otra experiencia muy enriquecedora: conocer a los primos, los vinos chilenos y argentinos. Qué refrescante experiencia! Luego se unieron los Mexicanos, los australianos, los sud africanos, los californianos, los Canadienses. El Nuevo Mundo!
Después, en medio de algún viaje, hemos realizado contactos casuales con vinos desconocidos, con intenciones misteriosas como los vinos de Caná (Lugar de las famosas bodas en las cuales Jesús convirtió el agua en vino!) los del Líbano, los de Israel….en fin, hay que probarlos para hacerse una idea.
De regreso a quiénes somos, somos dos aficionados a quienes nos gustaría compartir algunos de los vinos anteriormente descritos con nuestros amigos y clientes en El Salvador. Por el momento, presentando al del love affair, los vinos franceses, con tres regiones maravillosas, Burdeos, Borgoña y Champagne. Planeamos eventualmente seguir con el resto de la parentela gala (Loire y Alsacia). Nos atraen otras regiones vinícolas del mundo, pero, como dice el dicho, “despacio que voy de prisa”.
La manera de hacer llegar los vinos al consumidor será diferente a la que estamos acostumbrados en el país. En general no se venderán en tiendas y supermercados, sino que será una venta directa. Así, para el consumidor, no solo el precio se reduce, sino que nos aseguramos que los vinos estén en el medio ambiente adecuado hasta momentos antes de la venta, es decir, en la oscuridad y a una baja temperatura. La verdad es que estos vinos son muy susceptibles al sol y al calor, un verdadero reto para nosotros que tenemos la dicha de vivir en un país tropical!
Bueno amigos, creemos que ya es suficiente de hablar de Quiénes somos y les sugerimos que visiten otras secciones de esta página. Les aseguramos que no serán historias tan largas como ésta.
Silvia y Gerardo.
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